Pasta compacta de color amberina tenue. Textura friable con presencia de calcificaciones típicas. De sabor acentuado y persistente. Tiempo de maduración mínimo de 150 días.

Consumo directo para cocteles acompañados de otros quesos. Recomendado para personas que quieren probar algo distinto por su sabor acentuado y persistente. Los pastos naturales de la Patagonia le trasmiten un sabor característico que lo diferencia de quesos de semejante elaboración de otras regiones del mundo. Mantenido en maduración por un año o más se transforma en un queso de rallar de sabor fuerte y persistente.